Las trabajadoras ya no pueden soportar, por más tiempo, la sobrecarga de trabajo que vienen padeciendo. Las plazas que se quedan vacantes no se cubren y además, se les debe horas, días y salarios. Sin embargo, dicha sobrecarga de horas y días, nunca queda reflejada, porque no disponen de un aparato que registre algún control. La empresa se comprometió por escrito en instalar un tirador digital y lo cierto es, que a fecha de hoy, no existe nada que quede como testigo de este sobreesfuerzo que vienen realizando.